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"Un niño sordo integra nuestra familia"
por Liliana Mora

No sólo los niños preguntan para saber, los adultos también lo hacemos.
Transcribimos aquí algunas de las tantas preguntas que se formulan los padres ante la constatación de que su hijo no oye
 

¿Por qué sucedió?.
¿Qué lo ocasionó?.
El diagnóstico de pérdida auditiva es frecuentemente un shock y trae consigo la necesidad de saber por qué, cómo pudo suceder.
Muchas veces los padres sienten culpa por la sordera de su niño, ya sea porque pudieron haber hecho algo mal o porque no hicieron algo. Por eso las respuestas a esos interrogantes pueden ayudar a los padres a sobrellevar la crisis emocional que rodea el diagnóstico.
Conocer la causa específica de la sordera puede ayudar a estos padres no sólo a despejar sentimientos de culpabilidad, sino también a saber qué riesgos de pérdida auditiva podrían existir en el caso de querer tener más hijos.
En algunos casos, la causa de la sordera (etiología) es fácil de determinar: herencia, fiebres altas, meningitis, otitis a repetición, medicamentos que pueden ocasionar pérdidas auditivas, complicaciones durante el embarazo o en el parto.
En otros casos, la causa es difícil de determinar, entonces decimos que la etiología es desconocida. En estos casos es preciso brindar un marco de contención a la familia.
¿Cómo será mi hijo cuando crezca?.
¿Qué podrá hacer?.
Los padres de un niño sordo quieren saber qué cosas podrá o no hacer su hijo. Un niño con discapacidad auditiva sin duda jugará, irá a la escuela, tendrá amigos y muchas otras cosas más. Pero existen diferencias entre un niño con audición normal y otro con pérdida auditiva. La diferencia primaria reside en la comunicación. Si bien pueden tener las mismas emociones y experiencias, las expresarán en forma distinta.
Un niño sordo siempre está alerta a lo que sucede a su alrededor, pero la vigilancia visual no reemplaza a la audición como receptora de información, por lo tanto suele perder el trasfondo significativo del discurso y el aprendizaje accidental y espontáneo. Las cosas deben explicarse directa e intencionalmente para que el niño pueda relacionar experiencia con idea.
Pero nada en su vida se desarrollará normalmente si el núcleo familiar no le brinda el amor y la contención que todo niño necesita más allá de sus características, posibilidades y limitaciones.
¿Cómo nos comunicaremos mi hijo sordo y yo?.
Aprender a comunicarse con un niño sordo es probable que sea la tarea más difícil que deberán encarar muchos padres, independientemente de la forma que elijan para hacerlo. Comunicarse con un niño sordo requiere más tiempo y energía que comunicarse con un niño de audición normal.
Los padres que le dedican tiempo al aprendizaje de habilidades comunicativas y las usan coherentemente para explicarle al niño lo que sucede, comprueban con el tiempo el fruto de su esfuerzo. El niño que aprende a comunicarse tempranamente e interactúa con su familia tiene mejores probabilidades de éxito académico y profesional.
Son los padres los que deberán elegir la forma de comunicación que prefieren para su hijo. Comunicación es un término muy amplio, significa transmitir una idea o un mensaje en forma verbal (palabras escritas o habladas, cambios en el tono de voz, etc.) o en forma no verbal (gritos, expresión facial, movimiento del cuerpo, etc.).
La lengua es un sistema para la comunicación. Cada lengua tiene reglas únicas para formar significados. La aprendemos desde pequeños por el sólo hecho de oírla. De este modo, se presupone que la lengua hablada es el único medio de comunicación; sin embargo no es así, las lenguas de señas, utilizadas por las comunidades de sordos, son verdaderas lenguas que forman significados y permiten la transmisión de ideas y sentimientos.
Existen diferentes enfoques: orales, manuales y combinados, basados en distintas filosofías comunicativas. Los padres podrán hacer su elección, únicamente después de conseguir información sobre todas las posibilidades disponibles. Ningún método es el adecuado para todos los niños sordos y ninguno “cura” la sordera o la pérdida auditiva, pero sin duda el método elegido influirá determinantemente en la vida del niño sordo.
Mi hijo, ¿podrá hablar?.
El habla del niño sordo es un tema que preocupa en demasía a los padres.
El grado de pérdida auditiva, el momento en que se la detectó, la edad de ingreso al ámbito escolar y el estímulo familiar son algunas de las variables que influyen en la adquisición del habla del niño sordo.
Los estudios muestran que un factor sumamente importante es el compromiso familiar para que el niño pueda desarrollar las habilidades del habla. Pero también es necesario considerar que, a pesar de los esfuerzos, no todos los niños sordos van a expresarse oralmente en forma clara y correcta.
Mi niño, ¿se comportará de manera diferente?.
Cada niño es un individuo con una personalidad única. Así, el desarrollo puede variar para cada niño en particular. Así como dos bebés oyentes en la misma familia pueden ser totalmente diferentes, un bebé sordo y un bebé oyente en la misma familia pueden mostrar diferencias que son relativas más a la personalidad que a la sordera.
Aparte de las diferencias de personalidad, hay, sin embargo, algunos comportamientos que pueden observarse más frecuentemente entre los niños sordos que entre los niños que oyen normalmente.
Los niños con déficit auditivo tienen reacciones más corporales. Su comunicación con el mundo es primordialmente visual, no auditiva ni vocal. Los niños oyentes, en cambio, usan palabras, inflexiones y énfasis vocal para expresar emociones.
Los niños sordos pueden expresar las mismas emociones gesticulando, tocando y golpeando. Ésta es la manera de enfatizar lo que dicen. A veces son propensos a hacer berrinches para expresar sentimientos de aislamiento y frustración, por no comprender qué pasa a su alrededor y por sentirse al margen de lo que ocurre.
Los niños están alerta a los mensajes transmitidos por la expresión facial, gestos, movimientos del cuerpo y posturas. Ellos pueden “leer” el enojo en un ceño fruncido. Por esto es importante ser consciente del poder de la comunicación no verbal para la transmisión de muchos mensajes, sean positivos o negativos.
Ser padre no es fácil. Es complejo el rol a cumplir, ya sea de un niño que escucha o no. Por eso es importante que los padres formulen a los profesionales conocedores del tema tantas preguntas como sean necesarias en pos del bienestar de su hijo, y que sepan que ninguna decisión es irrevocable, que pueden cambiarla para proveer al niño de una mejor oportunidad en caso de no ser satisfactoria la anterior.

 
 
 
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